9 abr. 2019

La bicicleta, ¿un medio de transporte más?


Una de las medidas más recurrentes a la hora de combatir el cambio climático, ha sido siempre la sustitución del vehículo privado, por el transporte público o medios no contaminantes, como la bicicleta.

Sin embargo, si bien podría parecer que cada vez se están tomando más medidas a favor de este medio de transporte, reconocido como vehículo y que, por tanto, cuenta con su propia normativa dentro de la legislación vigente, lo cierto es que en muchas ocasiones los ciclistas pueden sentirse muy desprotegidos, e incluso acosados.

En los últimos 11 años, las cifras de ciclistas fallecidos han ido ascendiendo. Y en 2017 (78 fallecidos), este dato se tornaba como el más alto desde 2007 (89 muertos). De hecho, según la DGT, si bien los accidentes en vías interurbanas, con ciclistas implicados, han descendido considerablemente en nuestro país; no ocurre lo mismo en las vías urbanas, donde el número ha llegado a ascender tanto, que se sitúa al mismo nivel que datos de los años 90.



Pero lo más destacable de esta cuestión aparece a la hora de comparar los datos de la Comunidad de Madrid. Porque, si bien es cierto que el número de ciclistas fallecidos no llega a superar las dos personas al año, el repunte de ciclistas heridos, al igual que pasa con el resto del país, no ha hecho más que aumentar en los últimos años (690 heridos leves, y 67 heridos graves en 2017).

Para que se produjera un cambio drástico en estos datos, la Dirección General de Tráfico, empujada por multitud de asociaciones de ciclistas, ha luchado para que se empezaran a establecer y a tomar medidas efectivas en la protección de estos. Una serie de normas que, si bien podrían facilitar la circulación de estas personas por carretera, autopista o autovía, no hacen sino dificultar el uso de la bicicleta dentro de ciudad.

Por una parte, la falta de vías de carril bici obligan a que todo aquel que quiera, o tenga que usar este vehículo, tenga que hacerlo por la calzada. Una medida que se convierte en obligación, y, por tanto, recoge otra serie de normas a cumplir. Porque al circular junto con coches, motos y demás vehículos motorizados, los ciclistas deben: llevar timbre (nunca bocina u otro elemento similar), utilizar una luz parpadeante roja en la parte trasera de la bicicleta, y otra blanca, en la parte delantera (aunque esto solo es totalmente obligatorio en momentos o zonas de escasa visibilidad), y obedecer las mismas normas que cualquier otro vehículo que circule por calzada [respetar la señalización, no saltarse los Stop o Ceda el paso, e ir a una velocidad que no se encuentre por debajo de la mitad de la velocidad máxima permitida para no obligar a otros vehículos a frenarse bruscamente] .



Por otra parte, si se tratase de un espacio donde los peatones tengan preferencia, pero no uso exclusivo, al llegar a pasos de cebra, el ciclista deberá bajarse de la bicicleta y cruzar andando. Al mismo tiempo, si se trata de una acera de uso exclusivo para peatones, el ciclista deberá hacer lo propio e ir andando. Es decir, que casi en un 70% de los casos, el uso de la bicicleta estaría destinado de manera exclusiva a la calzada. Aunque no a toda la calzada, ya que los ciclistas deben ir, lo más pegado posible a la acera, evitando cualquier posible molestia al resto de vehículos.

A todas estas medidas, se les suman también otras que vendrían a explicar qué elementos debe tener una bicicleta siempre (como la obligación de llevar timbre). Una normativa que, junto con otras de las normas planteadas por la DGT y por la normativa de circulación con vehículo, parece que pretendan agrupar todo tipo de bicicletas en un solo tipo; sin diferenciar que se trate de una bicicleta para la circulación por ciudad, una de carreras, de montaña… O, que el ciclista se encuentre en mejor o peor forma, no quiera ir demasiado rápido, etc.

Son todas estas normas, así como la falta de otro tipo de medidas más efectivas, las que llevaron a que en 2017 se produjesen en Madrid más de 590 multas solo a ciclistas. Unas sanciones que varían entre los 60 y los 1.000 euros, y que en su mayoría corresponden a ir con la bici con los auriculares puestos, o a circular por aceras.



25 mar. 2019

La fuerza de la constancia, Irene Jiménez Duque (Irene Jotadé)

Se llama Irene Jiménez Duque. Aunque en YouTube y en redes sociales ha conseguido abrirse hueco como Irene Jotadé.

Fotografía de la entrevistada | Por Irene Jiménez Duque














La modestia de esta madrileña le impide presumir de todo lo que ha logrado hasta ahora. Porque no es solo que su carrera periodística le haya llevado a entrar en la sección de noticias de la Sexta, sino que, además ya ha publicado varios libros, sube periódicamente vídeos a la plataforma YouTube, y cuenta con números superiores a las tres cifras, llegando casi a las cinco, en todas sus redes sociales. Y todavía no ha cumplido 25 años.

  • ¿Por qué periodismo? ¿Qué te llama, te llamó en su momento, o te sigue llamando de esta profesión?

Al principio yo quería hacer algo relacionado con la medicina, ya que hice el bachillerato de ciencias de la salud. No obstante, en el ultimo momento, me di cuenta de que no me llamaba mucho la atención; y sí la escritura y la edición de vídeo. Por eso creí que periodismo era la carrera que más podía englobar todo eso. Y no me arrepiento.
Me llama la atención el hecho de que puedas hacer de todo desde escribir como editar vídeos, crear webs, emprender, locutar....

  • ¿No había nada que te llamara fuera del periodismo? ¿Cualquier otra cosa que te gustara hacer, a parte también de crear vídeos?

En el último momento estuve a punto de decantarme por comunicación audiovisual o, si no, por publicidad .

  • ¿Cómo empezaste en el mundo de YouTube? ¿Qué te llevó a crear tu primer vídeo?

Pues empecé de casualidad. Siempre me habían dicho que mi voz podría servir para anuncios, etc. y, vi a una chica que escribía y locutaba, que me llamó la atención. Como en ese momento tenía un blog y sentía que solo texto escrito se me quedaba corto, decidí aventurarme en ello.

  • ¿Te ves trabajando, o mejor dicho, viviendo siempre en España, o tienes miradas al extranjero? ¿Y si es así, dónde te gustaría vivir y trabajar?

Sí que me gustaría trabajar en España. Y concretamente, en Madrid. No obstante, para temporadas no muy largas, no me importaría vivir en otras ciudades españolas o en otros países de habla inglesa.

  • ¿Qué es eso que te hace destacar sobre el resto? ¿Qué crees que se te da mejor que al resto o, por lo menos, que destacarías favorablemente de ti misma?

Respecto a la escritura, que soy muy creativa y que me saco las castañas como puedo. He aprendido edición, etc. sin ayuda ni cursos; probando, mirando vídeos... Y creo que es un punto a mi favor. Además soy muy ambiciosa y siempre estoy pensando en proyectos que algún día me gustaría llevar a cabo.

  • ¿Cómo se organiza uno para crear contenido en YouTube, atender a sus seguidores en redes sociales y, al mismo tiempo, continuar desarrollando su labor profesional como periodista?

Pues no es complicado ya que yo aún no tengo un volumen de mensajes o seguidores excesivamente agobiante. Cuando tengo tiempo libre me monto los textos con los audios, etc. y en un momento lo tengo hecho, nunca sacrificando por ello el periodismo.

  • ¿Cuáles dirías que son tus mayores debilidades? ¿Y tus mejores virtudes?

 Debilidades; que son virtudes también, es que soy muy perfeccionista y exigente conmigo misma.

  • ¿Dónde te veías hace cinco años? ¿Y dónde te ves dentro de cinco años en el futuro?

 Hace cinco años me veía escribiendo para una redacción en un periódico tradicional (cosa que ahora no quiero). Ojalá en cinco años, haber podido emprender algún proyecto audiovisual, empresarial o periodístico que tengo en mente. Y poder vivir de ello.

  • ¿Quién, o quiénes dirías que son tus referentes; las personas que más te han marcado en tu vida? ¿Y si tuvieras que escoger a alguien dentro de la profesión, o un trabajo que te marcara profundamente en su momento?

Mis padres. Y dentro de la profesión, sí que Évole o Gloria Serra.